Arenales 113

Hola a todos. Otra vez volvemos a este ciberespacio con una crónica. Pero no una cualquiera, esta hace mucho que quiero escribirla. Por fin corrí en Elche!! Los que seguíais la versión anterior de este blog o los que me conozcáis hace un tiempo, sabréis que es una prueba que quiero hacer desde hace mucho.

 Para quien no lo sepa, el triatlón de Elche es distancia medio Ironman, es decir 1.9 km de nado, 90 de bici y 21.1 corriendo. De ahí viene el 113, de la suma de las tres distancias.
 Todo empezó hace mucho, en abril de 2013 decidí que este año si, que debutaba en la distancia y que sería en esta prueba. El primer paso fue buscar ayuda para prepararlo, alguien que me guiara los entrenos. Para otras pruebas me he apañado yo solo y más o menos han salido. Pero para esto sabía que era la mejor opción. Así que tras mirar tres o cuatro, me decidí por Pablo Pérez Matas (Trimatas). Una vez puesto en contacto con él, me gustó lo que me explicó sobre su forma de trabajar y enseguida empezamos.

Desde un principio, la intención con Pablo era preparar Elche, pero pasando por la Yeti Trail y algunas carreritas pequeñas intermedias. Enseguida empecé a ver resultados. En agosto, con solo dos meses de trabajo (y encima en pleno verano), conseguí correr el cross de Cabo de Palos a un ritmo inferior de 4’/km. Algo casi impensable para mi. En septiembre, corrí la media de San Javier, y bajé 9 minutos mi marca, quedándome en 1h31′. Los entrenos bien hechos estaban dando frutos. Luego la Yeti, primer objetivo serio, fue otra historia. Una mala elección de zapatillas (la verdad que solo tengo unas de trail) me arruinaron la carrera, destrozandome los pies.

Una vez pasada la Yeti, ya se enfocó todo a Arenales. Hice algo más por en medio; Artillería, Cross de La Manga Club, Media Maratón de Cartagena, Duatlón de Murcia y Triatlón olímpico de San Javier. Pero todas y cada una de ellas como entrenos de calidad. Sobre todo las tres últimas.

Al final, el viernes llegó el verdadero momento. Después de comer salimos de la La Manga dirección Elche, Alberto, Fernando y yo. La idea era dejar las bicis en boxes, recoger dorsal e ir animándonos con el ambiente. Allí nos encontramos con el resto de corredores del Club. En total éramos 10 los que corrimos.

Cuando llegamos ya nos dimos cuenta que eso no era una carrera de las que habíamos hecho ninguno de nosotros hasta ahora (y mira que yo si que llevo unas cuantas). El ambientazo era espectacular. Unas maquinas, de dos ruedas y de dos patas, que yo solo había visto en revistas, internet o por la tele.

Recogemos dorsal, maillot de regalo, pulsera, chip..y nos vamos al coche, a por las bicis. Cuando llegamos y nos ponemos a colocarles los dorsales veo que con el mío se han equivocado. Yo era el 996 y me dieron el 966. Eso ya hizo que me pusiera aún más nervioso de lo que ya iba. Agarro la bici y me bajo disparado a la mesa donde los entregaban. Nada más llegar, al chaval que me lo dio se lo digo y, casualidad de la vida, el chico al que le correspondía este número estaba allí, en peor estado aun que yo. Al menos yo si podría haber corrido, él ni de coña. Todo se solucionó en 5 minutos la verdad. (Y encima creo que le gané, por que le pasé en bici y no me suena que me adelantara corriendo).

Con todo listo, nos volvemos a La Manga, organizando el viaje del día siguiente. Al final nos vamos en tres coches. En el mío subimos Isa y yo. Alberto y Fernando en uno de los suyos y más tarde sus respectivas, con hijas, madres, padres, suegras…

Esa noche me acosté lo antes que pude, pero vamos, se me hicieron las 11. Después de cenar mi plato de pasta pre-carrera. Y dormí extrañamente bien. A las 4:30 suena el reloj y en pie, demasiado relajado para la ocasión, que yo suelo ser un manojo de nervios. Estaba mucho peor el día anterior. Pude desayunar más o menos en condiciones e hicimos el viaje bastante bien. Poco antes de las 7 de la mañana ya estábamos Isa y yo en Arenales.

Entro a boxes a terminar de preparar el material, el viernes solo dejé la bici. Saludamos a Alberto y Fernando que habían llegado ya. Y para fuera.

 Durante el viaje ya se veia que iba a hacer viento, lo había visto en las predicciones, pero tenía la esperanza que se levantara tarde. Desde primera hora ya soplaba con alegría, no quería perderse tal evento por lo visto. No podíamos hacer nada. Al menos, el 85% de las horas de entreno que hemos echado en bici han sido con viento, medio acostumbrados la verdad que íbamos.
 Me coloco el neopreno, fotos de rigor, no se cuantas meadas pre-carrera y para la playa. Yo seguía tranquilo de más, no es que no estuviera nervioso, pero en otras ocasiones suelo estar hecho un bloque. Tocamos el agua y estaba fresca, pero no insoportable. Calentamos un poco y nos vamos acercando a la cámara de llamadas. Mi salida era a las 8:20, primero lo hacían los elite a las 8:00 y luego cada 5 min los demás. Aunque se retrasó la cosa alrededor de 30 min. En este tiempo me encontré de nuevo con Marco, que tambien corría, le había visto antes en los boxes. Me quedé hablando con él, saludando a más gente y me despisté un poco de mis compis. Ya no les vi hasta la meta.

Nos llaman a mi grupo de edad para entrar a la zona de salida y nos advierten que el viento pega con ganas (no jodas?? si no lo dices….). Que tengamos cuidado, sobre todo en el largo paralelo a costa y en el largo de vuelta, que nos empujara mar adentro. Empezamos bien. Me sitúo en una posición medianamente delantera y hacia la izquierda dentro del grupo, para poder buscar una línea limpia lo antes posible y a esperar. En cuestión de cinco minutos dan la salida y todos para el agua. Se sale rápido, pero sin agobios, enseguida puedo nadar cómodo. Hasta la primera boya llego bien, giro en ella y me acordé de lo que nos dijeron. Intenté no salirme mucho de la línea que unía las boyas y la verdad que lo conseguí, una de las veces que levanté la cabeza, vi un grupo bastante grande unos 200 metros mar adentro. En esta zona si se notaba más el efecto del viento, estaba bastante picado, y había que ir con ojo a la hora de respirar, para no beberte una ola, básicamente. Giro en la ultima boya y miro el reloj, 25 min. Más o menos voy en tiempo, quería nadar en máximo 35 minutos y me quedaban 600 y pocos metros. Este último largo si se hizo duro, mucho. Con la corriente en contra y el oleaje entrando de lado, era incomodo la verdad. Me pillaron por detrás dos corredores de la ultima salida, me puse a pies y los últimos metros los terminé con ellos. Al final, 39 minutos de agua. Tal y como estaba la cosa, estuvo bien.

 Transición larguísima, desde que salíamos del agua hasta que empezamos a pedalear teníamos cerca de 1’5 kms. La hago bien, rápida para lo que suele ser habitual en mi. Aunque Pablo nos recomendó no dejar las dos zapas en los pedales enganchadas, ya que no lo tenemos muy controlado aún y desde la salida a boxes hasta el inicio del rampon que daba inicio al circuito de bici hay apenas 50 metros. Él nos dijo que colocáramos una zapa enganchada y la otra no, de esa manera nos resultaría más cómodo correr que con las dos zapas y a la vez sería más fácil empezar a pedalear. Yo decidí dejar las dos puestas, había que correr mucho y preferí hacerlo descalzo. Me salió bien la jugada, salté a la bici y en cuestión de 20 metros estaba con los pies metidos en las zapas y pedaleando.
 
 El circuito de bici era bastante rápido, con la rampa que ya he dicho de inicio, con bastante pendiente. Un primer tramo de unos 10/15 kms por carreteras secundarias, hasta llegar a un polígono industrial, donde eran grandes rectas para ir bien acoplado y rápido. 
 
 Sabía que era mi sector fuerte, últimamente me encontraba muy bien en la bici. Lo había podido comprobar en los últimos duatlón y triatlón que había corrido, sacando en ambos medias de 36 km/h. Además, un par de entrenos fuertes con mi amigo Lázaro, que anda como una moto y que los saqué bastante bien. 
 
 Salí con ganas y decidido, aunque con dos cosas claras, comer y beber bien. E ir a buen ritmo, pero sin cebarme demasiado, para poder bajar a correr bien. Pero claro, había que contar con el viento. Nos daba de cara durante los primeros kms, hasta llegar al polígono, una vez en el, depende  del sentido, o iba a 45 km/h o a 25. Dábamos una vuelta a la avenida larga del polígono y nos desviábamos para subir un puertecillo. Unos 4 kms de subida, no muy pendiente, pero con el viento de cara. Eso si, la bajada del puerto con el viento de cola era otra cosa. Rodando por encima de los 60 km/h, y por que me quedé sin desarrollo. Bajamos y otras dos vueltas a la avenida larga, como antes, ida viento de cola y vuelta de cara. En la segunda, salimos y volvemos a Arenales, eso si con viento a favor.
 
 Remonté bastantes posiciones, adelantando a mucha gente de mi grupo de edad y de los que habían salido antes que yo. Muchos de ellos con bicicletones que daban miedo, cabras 100% aéreo. Que gusto da pasarlas con mi Giant de lo más normalita!!
 
 Además de lo que yo llevaba de comida y bebida, aproveché los avituallamientos bastante bien, para que no me faltara gasolina.
 
 Terminé la bici en 2h45, a 32 km/h de media, que a fin de cuentas era lo que esperaba, a pesar del viento.
 
 Transición rápida y a correr. El circuito era duro, dos vueltas y media en las que pasábamos 3 veces por una zona de arena de unos 300 metros y un tramo de escaleras en las que pasábamos dos veces. 94 escalones más una rampa de 100 metros con un 11% de desnivel. Tanto los dos tramos de escaleras, las dos primeras pasadas por la arena y los avituallamientos los hice andando. El último tramo de playa lo hice corriendo, las ganas de acabar. Empecé a correr con calma, andando sobre los 5′ el km, y la verdad que me mantuve en esos ritmos. Quizá pequé de conservador, aunque tampoco podría haber ido más rápido. Al final 1h55 en la media y 5h29′ en meta.
 
 El tiempo final era el que esperaba hacer, sin contar con el viento. Tengo claro que si las condiciones hubieran sido más favorables, le hubiera bajado algo. Terminé muy contento, agotado y vacio, pero convencido que pude yo con la distancia y no ella conmigo. Con ganas de repetir en cuanto pueda.
 
 Gran carrera de mi amigo Alberto. Un tío que hace 8 meses apenas nadaba y no tenía bici. Se marcó 5h42′. Era su segundo triatlón, el primero fue en el olímpico de San Javier dos semanas antes. Un tío que conocí hace un año en una cena de los cuatro gatos que corremos en la manga y que gracias a esta carrera y compartir muchos entrenos y entrenador se ha forjado una buena amistad. Buena carrera se su cuñado Fernando, era su primer tri! Y arrastrando una lesión de rodilla tambien hizo muy buena carrera. Como todos los demás compañeros del club, Javi, Luis, Alfonso (con la rodilla jodida en la semana de la carrera), Manolo, Dani, Pallardó y Miguel Ángel. Gran carrera de todos, llegando todos a meta y superando un bonito reto. Marco tambien acabó, pero de él no esperaba menos. Es una máquina y esto lo tenía chupado.
 
 Gran carrera tambie de Isa, desde el otro lado de la barrera, madrugón y plantón al pie del cañón, cámara en mano. Al menos esta vez no estuvo sola, Jenny, la novia de Marco estuvo allí durante toda la carrera.
 
 Ahora toca pensar en próximos objetivos.
 
 Sed buenos.
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