Half de Jumilla

Hola a todos. De vuelta por aquí con nueva crónica. La del Half de Jumilla.

Aunque esta vez no es como debería o me hubiera gustado que sea. Toca crónica de un DNF (retirado). La primera carrera en la que me retiro.

Partimos de la base que es una carrera que no tendría que haber corrido, o al menos no en esta distancia ya que tenía la posibilidad de cambiar a olímpico (1’5 + 40 + 10 en vez de 1’9 + 90 + 21). Digo que no tenía que haberla corrido por que no estaba preparado como tenía que estarlo, no he podido entrenar bien y lo he pagado. Era fácil suponer como acabaría la historia.

La carrera empezó el sábado, cuando fuimos Alberto, Fernando (que hacia el olímpico) y yo para Jumilla a recoger dorsales y dejar las cosas para la T2. Este triatlón es de los que tienen la T1 y la T2 separadas, por lo tanto había que dejar las cosas de T2 preparadas antes de ir a la salida. Cabía la posibilidad de dejar las bicis allí tambien, y el día siguiente, la organización las llevaba a la salida en camiones, incluso había autobuses para los corredores, pero a mi no me gustó mucho la idea, así que decidimos ir directamente al pantano el domingo.

El tiempo para el domingo daba algo de viento y lluvias fuertes por la tarde, así que al menos nos evitaríamos mojarnos. El circuito de bici era durillo, aunque menos de lo que se aprecia en el perfil y la media maratón “llana” por el centro de Jumilla. La natación, como ya he dicho, en pantano, lo que hacia presagiar que el agua estaría más “helá” que la madre que la parió.

Llega el domingo y como no, madrugón. Isa y yo nos ponemos en pie a las 5 de la mañana para “desayunar”, cargar la bici y recoger a Alberto y Fernando. Primer chasco, estaba lloviendo. Cargamos mi bici, vamos a casa de Alberto cargamos las suyas y cogemos carretera bajo la lluvia. El plan era llegar al pantano, y una vez que nosotros estuviéramos en carrera, Isa se bajaba con el coche a Jumilla para recogernos al acabar, y así hicimos.

Al poco de salir dejo de llover e incluso se despejó, mejor. Si encima que no iba en muy buenas condiciones, tengo que hacer la carrera lloviendo, apaga y vámonos. Es más, mientras esperábamos la salida, el olímpico salia media hora antes que nosotros, hacia hasta calor. Otra sorpresa fue la temperatura del agua, estaba fresca, pero bastante soportable, con neopreno, así que un mal trago menos. Eso si, la zona de boxes, una mierda. Primero, la salida del agua, una mezcla entre piedras y fango que lo hacia bastante complicado, además, había que montar una mini transición con zapatillas para salir del agua y subir los 300 metros de cuesta de piedra y tierra hasta las bicis. Los boxes estaban en pendiente, y justo la linea de salida del mismo, coincidía con un repecho de unos 800 metros bastante inclinado. Así que me planteé una primera transición calmada.

Dan la salida y a nadar, este sector en mi línea, con mis problemas de siempre en los primeros metros y empezar a coger ritmo al cabo de un rato. La paso en 38’ casi y a por la bici. La transición ya he dicho que iba a ser relajada, y así fue. Me calcé las primeras zapas, subí tranquilamente a por la bici. Me quité el neopreno, me puse la parte de arriba del dos piezas nuevo que llevo este año, mi casco aéreo, calcetines y zapas, no las dejé enganchadas a la bici, no merecía la pena.

Ya desde los primeros metros del repecho vi que no iba a ser mi día. Alberto me sacó 4’ en el agua, y por un momento pensé que lo podría pillar a pedales. Pero no, no iba. No fui capaz de encontrar sensaciones ni ritmo en ningún momento de las casi 3h que me tiré encima de la bici. Cuando normalmente es en la bici donde mejor lo hago y recupero bastante de lo que pierdo en el agua. No iba cómodo acoplado, así que no iba a sacar mucho provecho de esa posición. El circuito tampoco era como para sacar mucha ventaja de esto, así que no me importó demasiado no acoplarme todo el tiempo.

La bici se me hizo bastante pesada y larga, con carreteras bastante malas, sobre todo los 12 primeros kilómetros y con bastante viento de cara en la única zona que era diferente a lo que hacia la gente del olímpico, la subida a Ontur. Casi 20 kms picando para arriba que se me hicieron eternos.

Un fallo muy grande aquí fue la falta de avituallamiento, solo dos y justitos en 90 kms de bici. Alberto lo pagó deshidratándose y perdiendo la oportunidad de hacer mucha mejor carrera de la que hizo.

Al final, 2h 55’ de bici a unos 29 km/h de media. Y terminando bastante tocado.

La T2 era en dos partes, primero el rack para colgar la bici, y de ahí a una carpa donde dejamos la bolsa preparada la tarde anterior. Zapas y a correr. En las primeras zancadas ya vi que no, que las piernas no respondían. Cuando aún no llevaba ni un kilometro y medio empezaron a darme tirones en gemelos y cuadriceps. Paraba, estiraba, arrancaba y a los 50 metros igual. Hasta que me harté y me paré.

Creo que fue lo mejor que pude hacer, seguir me hubiera costado romperme.

Se lo achaco a ir mal preparado, falto de fuerzas y con las piernas bastante cargadas en las últimas semanas, lo que me impedía correr bien en los entrenos.

Una experiencia nueva, es lo único que puedo sacar de esta carrera.

Sed buenos

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