Ruta de las Fortalezas.

Hola a todos, después de un tiempo, toca crónica: Ruta de las Fortalezas….o como meterse en un jardín sin comérselo ni bebérselo.

Y digo meterse en un jardín por que es una carrera que, aunque a principio de año entró en los planes, no iba a correr, ni debía haber corrido….pero la corrí.

¿Por qué no debía haber corrido?.

1-Mi objetivo era el Half de Elche, cuatro semanas después.

2-Por el método de inscripción, me quedé sin dorsal. Es una carrera que quieren hacer miles de personas y suele haber poco menos de 4000 plazas. Por lo tanto, hay sorteo de plazas. Antes no se hacia así, el día que se abría el plazo, todo el mundo como cosacos delante del ordenador a ver si pillaba hueco, pero tras millones de quejas, cambió a modo sorteo….con su consiguiente lote de quejas también. Pero bueno, así parece más justo. Y yo me quedé fuera.

3-Por que no he entrenado bien. Me enteré que la iba a hacer a finales de febrero (carrera 1 de abril) y poco después de enterarme, nos fuimos Isa y yo una semanita de vacaciones. Por lo tanto hasta el 5 o 6 de marzo no empecé en serio con ello. Vamos, tiempo de sobra para preparar una carrera de 53k y casi 2000 positivos. Con el recorrido más duro de todos los que se han hecho hasta la fecha.

¿Por qué la corrí?

1-Por que no tengo arreglo.

Desde el principio.

Realmente, es una carrera que tenia ganas de repetir, la hice hace 4 años y con muy buen sabor de boca (bien entrenada) y la tenía ahí en la recámara. Pero este año no. Quería hacer el half de Elche otra vez y había 4 semanas de diferencia, poco tiempo para dos pruebas de tal envergadura (ambas entre 5 y 6 horas mínimo de carrera, en mi caso). Peeero…..una noche de cena, celebrando el cumple de Isa y su hermana, con la familia, su primo Tomás, que quería hacerla, una cerveza, dos..Tú, yo, mano a mano…piénsalo, tonto. Venga vamos.
Pero yo no aprieto que a las cuatro semanas haré Elche.

Las circunstancias quisieron que Elche se cancelara y me jodiera los planes. El sustituto que han organizado no me llama tanto. Realmente me viene mejor por que es casi al lado de casa, pero no. Así que nada, a por Las Fortalezas.

Con todo, yo seguía mis entrenos normales de CrossFit y de triatlón, sin hacer nada específico. Pero la verdad que con lo de Elche, me enfríe un poco. Tampoco encontraba nada que hacer parecido en fecha y forma. Así que me dejé ir.

Llega el día de la preinscripción, la hago y a esperar. A los días el sorteo y nada, fuera. A esperar a la repesca. Llega esta e igual, fuera. Pues nada, no hay fortalezas este año. Tomás si, él si pilló dorsal.

Hasta que llegó el fatídico día que, en otra celebración, me dice un amigo “yo tengo dorsal, pagado, y no puedo ir, si lo quieres…” ante tal amenaza hacia mi integridad física no pude negarme….

Realmente, viendo que tanto liarme para hacerla, como para obtener dorsal, fue de cena y comida…el jardín si que me lo bebí y comí.

Esto era un 19 de febrero. Faltaban 7 semanas. Una nos íbamos, 6. La última apenas cuenta, 5. Y yo sin haber pasado de los 12 kms corriendo ni haber subido una cuesta…..lo que viene siendo un “con dos cojones” de manual.

Me planteé los entrenos con calma, no hacer disparates (o mejor dicho, no hacerlo más grande aún). Aumenté el volumen a pie, metiendo monte, pero sin pasar de los 15/18 kms incluso menos. Entrenando por aquí, cerca de La Manga, sin ir al recorrido. Solo una vez, coincidiendo con la salida más larga, hice la primera parte. 23 kms. Todo lo demás por “mi zona”.

Aprovechaba la bici y la piscina para relajar y soltar. Y claro, CrossFit. Que al menos a mi, me ayuda muchísimo.

De esa manera, llegamos al día de la carrera.

Este año han hecho una modificación grande en el recorrido, han quitado el Roldán, han añadido Sierra Gorda y variado el ascenso y descenso de La Atalaya. Endureciéndola muchísimo. Siguen saliendo los mismos kms, pero aumenta el desnivel. Y, desde mi punto de vista, hay mucha más montaña.

El día de autos, como no, madrugón. La salida era sobre las 8 de la mañana, así que a las 5:30 en pie para intentar desayunar, aunque la verdad que tampoco iba muy nervioso, como no esperaba gran cosa, no me afectó. Teníamos que recoger a Laura, una amiga que tambien corría, y a Tomás, llegar y aparcar.
Llegamos bien de tiempo, pero ya había mucha gente y no pudimos situarnos muy bien en la salida. Demasiado retrasados.

Había dos cajones, corredores y senderistas, pero la salida fue al mismo tiempo, por lo tanto hubo mucha aglomeración. En parte, esta aglomeración es culpa de la gente que se pone donde no debe, frenando a los que van más rápido. A esto deberían buscarle solución.
Dan la salida y salimos fuerte, intentando quitar lo máximo de en medio.

Aquí nos despistamos Tomás y yo. Ya no nos vimos en toda la carrera. Se fue por delante, y yo pensaba que iba por detrás. Quizá cometí un fallo, vi que iba demasiado rápido, rondando los 4’30, y levanté el pie muy pronto.

Primera subida, Castillo de los Moros, algo de tapón, pero sin percances. Lo pasamos y dirección la Cortina, para hacer la primera fuerte, San Julian.
Nos subieron por una senda, bonita, pero muy estrecha. Aquí si pillé un atasco en condiciones, casi 20′ perdidos hasta que pudimos salir de ahí. La gente que venía por detrás perdió aún más tiempo, hasta 45′. Otro punto a revisar, que tiene que ver directamente con el de la masificación de la salida.

Son las únicas pegas que le saco a esta carrera. También hay que decir que si no hubiera levantado yo, y hubiera aguantado algo más el ritmo del principio, habría quitado a mucha más gente de en medio.

Paso San Julian, y a por el segundo, El Calvario. Sin novedad. Cuando yo salía del avituallamiento que había justo antes de subir este pico, me cruzo con Tomás, que bajaba. Me había sacado el monte entero, unos 35’/40’…con razón no le veía en la subida.

Después de este, venía un tramo de sube-baja por sendas, hasta llegar al tercero y primero duro de verdad, Sierra Gorda. La primera parte por pista, pero la última por una zona escarpada que lo endurecía bastante.

Una vez coronada Sierra Gorda, venía uno de los tramos más difíciles de pasar, no por dureza física, más bien psicológica. La bajada por la pista de la batería más el tramo de vuelta hasta Cartagena era muy pesado, hasta la siguiente subida había casi 20 kms, pero al menos la segunda mitad eran por el centro, mucho más llevadero. En el avituallamiento que había en este tramo, estaba otro primo putativo, que me dice que voy por detrás de Tomás unos 20’, le había recortado algo y aún pensé que le podría pillar….ni de broma, vamos.

Llego a Cartagena en el tiempo que pensaba, sobre las 3h30′ para los primeros 30 kms y aún iba razonablemente bien. En este punto, en la universidad, veo a Isa, me echo réflex, me como un donuts, me dice que el primo va a una media hora de mi y para alante.

Disfrutando de mi donut, que me lo había ganado.

Castillo de los Patos, Molinete y a por Fajardo y Galeras. Por el centro de la ciudad, con un montón de gente animando, muchos amigos y conocidos y otros no, pero animando todos por igual. Veo a Victor en la Rambla que me acompaña unos metros y vemos que puedo rondar las 6h. En ese momento aún era posible.

Empiezo la subida de Fajardo bien, medio andando medio trotando. Casi todas las subidas anteriores fueron andando. Pero por esta zona mi estómago ya se cansó y empezó a dar la lata. La subida a Galeras entera andando, km 40. Adiós a las 6h.
La bajo trotando con una compañera de Kumuka, Laura. Y cuando llegamos al llano e intento seguir trotando a su ritmo, no puedo seguirla. Ella me pilló subiendo Galeras.

En este punto estaba Isa, otra vez, le digo que voy muerto y me dice que pare….en el km 45, a menos de 8. Va fresca, ni de coña me paraba ahora. Tenía claro que si pasaba Galeras, terminaba. E iba hacerlo, no pensaba pararme ahí.

Llego a la Atalaya, y lo veo claro, andandito hasta que la baje. La subida dura de cojones…pero la bajada!! Pa’habernos matao!!! Yo pienso que sobraba esa bajada, pero bueno. Demasiado técnica y peligrosa para esta carrera, para un trail puro vale, pero aquí no pegaba.

Llego abajo “tranquilamente” y ya solo quedaba el último apretón (N. del A. “Apretón”: dicese del intento de mantener la verticalidad y hacer ver que haces algo parecido a correr con la mayor dignidad posible) hasta meta, dando lo poco que quedaba dentro y terminado por fin.

7h17′ en meta, algo más de lo esperado, pero no mucho más. Sobre todo por qué no estaba muy convencido que fuera a terminar.

Tomás hizo un carrerón, con 6h29’..y yo que pensaba pillarlo.

No se cuando, pero volveré a hacerla, y preparándola como se merece. Aunque con el sistema de inscripción que hay, es jugártela y tener la posibilidad de perder el tiempo, lo haré.

 

Sed buenos.

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